Regalos Religiosos

El significado detrás de cada regalo de fe


Qué significa regalar un rosario

Un objeto que solo tiene sentido si se usa, y que se regala casi siempre a quien no sabe usarlo.

El rosario es el objeto religioso más regalado de España y el que con más frecuencia acaba guardado en su cajita. La razón es sencilla: es una herramienta, y se regala muy a menudo a alguien que no tiene el hábito de usarla.

Rosario

Qué significa

El rosario es a la vez una oración y el objeto que sirve para llevar su cuenta. La estructura del objeto responde exactamente a la estructura del rezo: las cuentas se agrupan en cinco decenas, cada decena precedida por una cuenta suelta, y el conjunto termina en una cruz. Cada cuenta pequeña marca un avemaría; cada grupo de diez, un misterio, es decir, un episodio de la vida de Cristo y de María sobre el que se medita mientras se reza.

Esa es la clave que explica el objeto: no es un collar ni un colgante, es un instrumento de recuento. Las manos van pasando las cuentas para que la cabeza pueda estar en otra cosa.

Sobre su sentido, el documento de referencia moderno es la carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, de Juan Pablo II, que además añadió a los misterios tradicionales un cuarto grupo, los llamados misterios luminosos.

Cómo se reza es terreno de otras webs; aquí lo que importa es qué se está regalando y a quién.

Cuándo se regala

Es el regalo por excelencia de la primera comunión, y tiene una lógica concreta: coincide con el momento en que un niño ya puede rezarlo por sí mismo. Suele entregarlo el padrino o la madrina.

También aparece en la confirmación, en el bautizo —en ese caso como objeto que se guarda hasta que el niño crezca—, y como regalo de peregrinación o de viaje a un santuario.

Y hay un uso menos comentado y muy extendido: el rosario que se hereda. Muchos de los que hay en las casas españolas no se compraron, se recibieron de una abuela. Ese rosario tiene un valor que ningún rosario nuevo puede tener, y conviene saberlo antes de comprar otro para la misma persona.

El error frecuente

Elegirlo por el material y no por la mano que lo va a usar. Es el fallo más repetido y el más fácil de evitar.

Un rosario de nácar, de cristal tallado o de plata es precioso en la cajita y puede ser incómodo de rezar: cuentas demasiado pequeñas para localizarlas sin mirar, cadena rígida que no se adapta a la mano, tamaño de collar cuando la persona lo quiere para el bolsillo. Si el rosario se regala para que se use, las cuentas tienen que distinguirse al tacto y el conjunto tiene que caber cerrado en una mano.

El segundo error, más de fondo: regalarlo a alguien que no reza. No es ofensivo ni está mal visto, pero es un objeto sin función para esa persona, y en la práctica se convierte en un adorno con carga religiosa que no se puede tirar ni usar. Para alguien alejado de la práctica, casi cualquier otro objeto de esta sección funciona mejor.

Cómo elegirlo bien

  • Para un niño de comunión: cuentas de tamaño medio, cordón o cadena flexible, y resistente. Los rosarios delicados no sobreviven a un bolsillo infantil.
  • Para una persona mayor: cuentas grandes y bien diferenciadas, que se localicen sin vista.
  • Para llevar encima a diario: el rosario de una decena, en anillo o en pulsera, resuelve el problema del volumen y se usa mucho más.
  • Para regalar bendecido: se pide en cualquier parroquia. No cuesta nada.

Y una nota sobre el grabado, si se quiere personalizar: en un objeto pensado para manejarse a diario, lo grabado en el propio material aguanta y lo impreso o pegado encima no. En la cruz o en la medalla central hay sitio para un nombre o una fecha sin que estorbe al uso.


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