Regalos Religiosos

El significado detrás de cada regalo de fe


Qué se regala en un bautizo si no eres de la familia

Ni padrino, ni abuelo, ni hermano: la posición desde la que más gente compra y con menos criterio disponible.

La mayoría de los invitados a un bautizo no son padrinos ni abuelos: son amigos, vecinos, compañeros de trabajo y familia lejana. Y son quienes menos información tienen y más dudas se llevan a la tienda.

La buena noticia es que desde esa posición el margen de error es pequeño, porque hay una regla que simplifica mucho: el objeto simbólico no te corresponde a ti.

Qué significa

En el reparto tradicional de un bautizo, los objetos con carga simbólica —medalla, cruz, rosario, vela, vestidura— corresponden a los padrinos y, en segundo término, a los abuelos. No porque exista una prohibición, sino porque esas piezas son las que la familia asocia a esas personas y las que se van a guardar diciendo de quién vinieron.

Un invitado que llega con una medalla se coloca, sin querer, en el espacio de otro. Y produce el resultado habitual: la tercera medalla del día.

Lo que sí corresponde a un invitado es cualquiera de estas tres categorías:

Lo útil para la casa. Un bebé de dos meses tiene una familia que lleva semanas sin dormir y con la casa llena de cosas por estrenar. Todo lo que se consume —y no depende de la talla— acierta.

Lo que dura y no es simbólico. Un libro, una manta, una pieza de ropa de talla grande, algo con el nombre grabado que no sea una joya religiosa.

El sobre. Perfectamente aceptado y muy frecuente, sobre todo si hay convite.

Cuándo se regala

El mismo día, en la celebración. Y si no puedes ir, mandarlo antes o después es igual de correcto: en un bautizo no hay una convención estricta sobre esto.

Un apunte sobre las visitas: el bautizo suele celebrarse cuando el bebé tiene entre unas semanas y unos pocos meses, es decir, en plena fase de agotamiento familiar. Si no eres de la familia cercana, entregar el regalo en la propia celebración y no organizar una visita aparte es un favor.

El error frecuente

Regalar ropa de talla recién nacido. Es el error transversal de todos los regalos de bebé y en un bautizo se agrava, porque la ceremonia suele ser semanas o meses después del nacimiento: para cuando llegas tú, esa talla ya se ha quedado pequeña y en el armario hay quince prendas sin estrenar.

Si vas a regalar ropa, talla 6 o 9 meses, y mirando en qué estación del año le tocará esa talla.

El segundo error, más específico de este sitio: regalar un objeto religioso a una familia de la que no sabes si practica. Los bautizos se celebran también por tradición familiar en casas sin práctica religiosa habitual, y un objeto devocional puede poner a los padres en la incómoda posición de agradecer algo que no encaja con ellos.

La comprobación es sencilla: si no sabes con seguridad que esa familia va a usarlo, elige otra categoría. Hay veinte opciones que no obligan a nadie a fingir nada.

Y el tercero, menor pero muy frecuente: el objeto grabado con el nombre mal escrito. Los nombres de bebé se oyen antes de leerse, y ahí se cuelan las haches, las íes griegas y las tildes. Se pregunta cómo se escribe y se resuelve.


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