Qué regalan los padrinos en un bautizo
Aquí sí hay papel litúrgico, y hay objetos que forman parte del rito. Conviene saber cuáles antes de comprar nada.
A diferencia de la comunión, donde la figura del padrino es una continuidad social, en el bautizo el padrino y la madrina sí tienen un papel dentro del rito. Y hay dos objetos de la ceremonia que tradicionalmente les corresponden.
Qué significa
El padrino o la madrina se compromete a acompañar al bautizado en su vida cristiana. El Código de Derecho Canónico fija requisitos concretos para poder serlo: haber cumplido dieciséis años, estar bautizado, confirmado y haber recibido la eucaristía, y llevar una vida coherente con la función que asume. Se puede consultar en el Código de Derecho Canónico.
Ese es el contenido real del padrinazgo, y explica por qué los objetos que se asocian a él no son adornos: son los elementos del propio rito.
La vestidura blanca. Durante la ceremonia se impone al bautizado una prenda blanca, signo de la nueva condición del bautizado. En la práctica española es el faldón o la capota de bautizo, con frecuencia una pieza familiar que pasa de unos a otros.
La vela bautismal. Se enciende del cirio pascual y se entrega, con la fórmula de recibir la luz de Cristo. Es el objeto más característico del rito y el que muchas familias conservan después, encendiéndolo cada aniversario del bautizo o en la primera comunión.
A esos dos se suman los objetos que no forman parte del rito pero que la costumbre asigna a los padrinos: la cruz o la medalla que el niño llevará cuando crezca, y en muchas familias el rosario que se guarda para más adelante.
Cuándo se regala
Los objetos que se usan en la ceremonia hay que tenerlos antes, y hay que coordinarlos con la parroquia: cada iglesia tiene su forma de hacer las cosas y conviene preguntar qué aporta la familia y qué pone la parroquia. Es una llamada de dos minutos que evita presentarse con una vela que no hace falta o sin la que sí hacía falta.
Los objetos de recuerdo —medalla, cruz, rosario— se entregan el mismo día, en la celebración posterior.
Y hay una decisión previa que casi nadie coordina y que produce duplicados cada año: hablar con la otra parte del padrinazgo y con los abuelos. Si el padrino trae la medalla y la madrina también, y la abuela ha comprado otra, el bebé acaba con tres medallas y sin faldón.
El error frecuente
Comprar la joya sin pensar en cuándo se va a usar. Es el error específico de este sacramento y nace de una obviedad que se olvida: el destinatario tiene unas semanas de vida y no puede usar nada de lo que se le regala.
Una medalla con cadena no se le pone a un bebé —una cadena al cuello de un recién nacido no es buena idea—, así que lo que se regala es en realidad un objeto para dentro de ocho o diez años. Eso tiene dos consecuencias prácticas:
- El tamaño hay que elegirlo para el niño que será, no para el bebé que es. Una medalla diminuta “de bebé” se queda pequeña de aspecto en cuanto tenga edad de llevarla.
- La cadena se puede regalar después, o directamente no regalarla. Muchas familias prefieren guardar la medalla y comprar la cadena a su tiempo.
El segundo error es de fondo: olvidar que el bautizo tiene también una parte que no se compra. El compromiso del padrinazgo es acompañar durante años, y en la práctica se cumple o no se cumple con presencia, no con objetos. Un padrino que aparece en los cumpleaños durante veinte años ha regalado algo que ninguna joya iguala.