Qué se regala a los invitados de un bautizo
El detalle que entrega la familia, con una diferencia importante respecto al de comunión.
Igual que en la comunión, conviene separar dos cosas que se confunden: el regalo que recibe el bautizado y el detalle que la familia entrega a los invitados. Este artículo trata del segundo.
Y hay una diferencia respecto a la comunión que cambia bastante las decisiones: en un bautizo los invitados suelen ser menos, la celebración es más corta y no hay un niño protagonista que pueda repartir nada.
Qué significa
El detalle de bautizo es un objeto pequeño que se entrega como recuerdo y como agradecimiento por la asistencia. No tiene función litúrgica, no lo pide la parroquia y no es obligatorio en ningún sentido: es costumbre social.
Los formatos asentados son los mismos cuatro de siempre:
- El recordatorio impreso con el nombre, la fecha y la parroquia.
- El detalle comestible: dulces, bombones, una caja pequeña.
- El objeto de uso pequeño: llavero, imán, marcapáginas, jabón.
- El detalle religioso: medalla pequeña, cruz sencilla, estampa.
Con una particularidad propia de este sacramento: en muchos sitios el detalle de bautizo ha ido incorporando la costumbre de que sea algo dulce, ligado a los repartos tradicionales de confites y peladillas que acompañaban a los bautizos antiguos. Es la vía con más raíz y la que menos falla.
Cuándo se regala
En la celebración posterior a la ceremonia, colocado en las mesas o entregado al despedir a la gente.
Las cantidades, con la misma regla que en cualquier celebración: uno por unidad familiar, un diez por ciento de margen y unos cuantos para casa. En un bautizo el número de invitados suele estar más controlado que en una comunión, así que el margen de error es menor.
El plazo, si hay personalización: semanas. Y un detalle que en los bautizos se falla más que en las comuniones, porque la fecha se fija con menos antelación —muchas familias cierran el día con pocas semanas de margen—. Si el detalle lleva nombre y fecha grabados, hay que encargarlo en cuanto haya fecha confirmada, no cuando esté todo lo demás resuelto.
El error frecuente
Repartir objetos religiosos como souvenir. Es el error propio de este sitio y merece decirse con claridad, porque en los detalles de bautizo se hace mucho: cincuenta medallas pequeñas, cincuenta cruces, cincuenta estampas repartidas entre invitados de los que una parte no tiene práctica religiosa.
El problema tiene dos capas. La social: quien no es creyente recibe un objeto que no puede usar y que le incomoda tirar, así que acaba en un cajón. Y la propiamente religiosa, que es la que aquí importa: si esos objetos se han bendecido, se están repartiendo sacramentales como recuerdo de fiesta.
El Código de Derecho Canónico establece que las cosas sagradas, dedicadas al culto mediante bendición, han de tratarse con reverencia y no emplearse para uso profano o impropio, incluso siendo propiedad de particulares. Repartir medallas bendecidas a cincuenta personas para que la mitad acabe en la basura va justo en dirección contraria.
La regla práctica que resuelve las dos capas:
- Si el detalle es religioso, que no vaya bendecido, y que sea para un círculo corto de personas de las que sabes que lo van a usar.
- Para el resto de invitados, un detalle no religioso. Dulce, útil o el recordatorio impreso.
Nadie va a notar la diferencia salvo para bien, y el sacramento no se convierte en merchandising de su propia celebración.